


El sistema craneosacral está formado por membranas y líquido cefalorraquídeo, que rodean y protegen el cerebro y la médula espinal. Los cambios en la tensión o las adherencias en este sistema pueden provocar una gran variedad de problemas sensoriales, motores y otros trastornos neurológicos.
La terapia craneosacral es una técnica de tratamiento manual suave de estas estructuras, mediante la cual se estimulan las fuerzas curativas naturales del cuerpo.
La terapia craneosacral puede tener un efecto paliativo y causal en:
- Migrañas y dolores de cabeza
- Dolores crónicos de cuello y espalda
- Trastornos relacionados con el estrés y la tensión
- Fatiga crónica
- Disfunciones de la articulación temporomandibular
- Dificultades de aprendizaje
- Trastornos de la visión
La terapia craneosacral es una forma de terapia holística en la que los componentes estructurales de nuestro cuerpo —es decir, los huesos, los músculos, los órganos internos, el sistema nervioso y el tejido conjuntivo— mantienen una interrelación funcional entre sí. Mientras esta interacción funcione, nuestro organismo está sano. Los acontecimientos traumáticos, como por ejemplo caídas, accidentes, lesiones no necesariamente graves pero recurrentes, infecciones graves, operaciones, partos difíciles, pero también traumas psíquicos, pueden alterar el equilibrio entre los sistemas mencionados de nuestro cuerpo. Las consecuencias son, en primer lugar, trastornos funcionales de uno o varios sistemas del organismo, que se manifiestan con tensión, dolor, bloqueos frecuentes de las articulaciones y alteraciones del sistema hormonal y/o del sistema nervioso vegetativo.
Por lo tanto, la terapia craneosacral no se centra en síntomas concretos, sino que trata de relacionar entre sí la diversidad de síntomas. Para ello, es necesario realizar una anamnesis detallada y una exploración minuciosa con las manos, con el fin de detectar las limitaciones de movilidad de los órganos, los músculos, las articulaciones y el tejido conjuntivo, y liberarlas.
